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Tu salud

Quiero cuidar mi memoria: ¿qué relación tiene moverse con la salud del cerebro?

Domingo Caballero Ginés
Domingo Caballero Ginés
CCAFD · COLEF nº 68.674
Publicado: 26 septiembre 2026 · Revisión editorial: 26 septiembre 2026
Dos amigos conversando durante un paseo por el parque

Olvidar un nombre puede inquietarte más a los 60 que a los 30, sobre todo si has acompañado a un familiar con demencia. Es comprensible que quieras hacer algo. También es comprensible que te atraigan mensajes que prometen mantener el cerebro joven con un ejercicio, una aplicación o un suplemento.

Antes de elegir una solución, conviene separar dos asuntos: cuidar la salud a largo plazo y valorar un cambio que ya está ocurriendo. Son caminos que pueden complementarse, pero un hábito saludable no sustituye una consulta cuando los olvidos afectan a la vida cotidiana.

Moverte forma parte del cuidado, no de una garantía

La OMS incluye la actividad física entre las intervenciones para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Su actualización de 2026 sitúa ese cuidado dentro de una estrategia más amplia, que también aborda hábitos, condiciones médicas y otros factores. No equivale a afirmar que entrenar fuerza por sí solo evite el alzhéimer. En un ensayo con mujeres mayores, un año de fuerza mejoró pruebas de atención selectiva y resolución de información en conflicto; no demostró prevenir una demencia ni garantiza una mejora individual de memoria. [4] [1]

Esta diferencia importa. Puedes hacer muchas cosas favorables y aun así desarrollar una enfermedad. Nadie debería interpretar un diagnóstico como la prueba de que no se cuidó lo suficiente. Del mismo modo, los antecedentes familiares no convierten cada despiste en una predicción sobre tu futuro.

Elige una actividad que tenga sentido en tu vida

Si te interesa empezar a entrenar, no necesitas buscar un supuesto ejercicio exclusivo para la memoria. Puedes elegir una actividad adecuada a tu capacidad y aprenderla con calma. Caminar acompañado, practicar movimientos nuevos o participar en una sesión de fuerza pueden encajar en distintas preferencias y necesidades.

El valor práctico está en encontrar un plan que quieras sostener. Una clase a la que puedes llegar fácilmente y en la que te sientes cómodo puede ser una opción más realista que un programa perfecto sobre el papel. Mantener fuerza también puede facilitar que salgas, te relaciones y sigas haciendo actividades que te interesan. Es una conexión práctica, no una garantía clínica. No hace falta transformar cada paseo en una tarea mental ni medir tu rendimiento cognitivo después de entrenar.

También puedes dar espacio a algo que disfrutes aprender. No como un examen para demostrar que sigues joven, sino como parte de una vida con intereses. Leer, conversar, aprender una habilidad o participar en una actividad compartida pueden tener valor por sí mismos, aunque no produzcan una puntuación inmediata.

No dejes todo el cuidado en manos del entrenamiento

Las recomendaciones de la OMS incluyen atender problemas como hipertensión, diabetes o colesterol elevado, además de otros factores. Por eso, si llevas tiempo posponiendo revisiones o notas dificultades de audición, merece la pena comentarlo con tu equipo sanitario. La prevención no se resume en completar una tabla de ejercicios. [2]

Si los olvidos son progresivos, te desorientas en lugares conocidos, cometes errores nuevos al manejar asuntos habituales o alguien cercano observa cambios, solicita una valoración. No intentes comprobarlo repitiendo cuestionarios de internet hasta tranquilizarte. Una confusión de aparición brusca requiere atención urgente, especialmente si hay otros síntomas nuevos. [3]

Puedes llevar a la consulta ejemplos y fechas aproximadas, acompañado por alguien de confianza si te ayuda. Contar lo que está pasando es más útil que llegar con una conclusión cerrada. Pedir una valoración tampoco significa asumir de antemano una enfermedad.

Cuidar tu cerebro puede empezar por una decisión cotidiana sensata, sin vivir pendiente de demostrar que nada cambia. El objetivo es seguir participando en tu vida y atender a tiempo las dudas que merezcan una respuesta profesional.

Entrenar fuerza puede aportar beneficios más allá del músculo, pero no prometería a nadie que por entrenar no tendrá problemas de memoria.

Domingo Caballero

Un paso esta semana: elige una actividad física que puedas repetir y comprueba si tienes alguna revisión de salud pendiente.

Ver los tres circuitos
Fuentes científicas
  1. OMS, Risk reduction of cognitive decline and dementia, segunda edición (2026)
  2. OMS, presentación de las recomendaciones de 2026
  3. NHS. Confusión repentina (delirium)
  4. Liu-Ambrose et al. (2010). Fuerza y funciones ejecutivas: ensayo clínico

Contenido editado con las aportaciones de Domingo y fuentes enlazadas. Las imágenes son generadas con IA y muestran escenas ilustrativas. Cómo elaboramos el contenido.

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